Amar en silencio
Amar en silencio es dejar el alma
en depósito a la indulgencia,
contemplar desde dentro
cómo la lluvia desdeñable
impacta en los cristales
de las estancias despobladas.
Es un ruido afónico, arrinconado,
como el que nos acuna al sumergirnos
en el mar y en su hondura mohosa.
O conocer de la pobreza,
y saber que un día
nos iremos descalzos,
con los ojos resecos
de un corazón que ya se acostumbró
a las despedidas; vestidos
sólo por la memoria
(y su inconstancia inoportuna),
siempre dispuesta a rescatar
lo que debió quedar oculto
bajo el peso de sueños desahuciados.
en depósito a la indulgencia,
contemplar desde dentro
cómo la lluvia desdeñable
impacta en los cristales
de las estancias despobladas.
Es un ruido afónico, arrinconado,
como el que nos acuna al sumergirnos
en el mar y en su hondura mohosa.
O conocer de la pobreza,
y saber que un día
nos iremos descalzos,
con los ojos resecos
de un corazón que ya se acostumbró
a las despedidas; vestidos
sólo por la memoria
(y su inconstancia inoportuna),
siempre dispuesta a rescatar
lo que debió quedar oculto
bajo el peso de sueños desahuciados.
Juana Fuentes
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