A Irene
Te amare una y mil veces,
y en todas ellas habré dejado antes mi corazón sangrante
sobre la mesilla de noche,
para que latido a latido nos mate,
mientras nuestros cuerpos se mezclan
y nuestras almas se rompen en cien mil pedazos,
- después recogerlos no será fácil -
tendrás que sucumbir a los mas oscuros deseos,
encerrar en una jaula la risa,
tirar las llaves al lago
y comer de las uvas de la ira y la rabia,
retorcida en jirones de pasión y violencia,
de gritos, gemidos, silencio, espasmos,
de semen, aire, curvas, carne,
y como un loco, muerto del hambre,
te comeré mordisco a mordisco
hasta dejarte solo los huesos
y apenas unos pocos recuerdos borrosos,
los que fuimos dejando olvidados
por cada rincon de nosotros
tras cada encuentro,
en cada mirada,
en cada sonrisa,
en cada caricia
y en cada beso,
resonando silenciosos contra el vacio...
y en todas ellas habré dejado antes mi corazón sangrante
sobre la mesilla de noche,
para que latido a latido nos mate,
mientras nuestros cuerpos se mezclan
y nuestras almas se rompen en cien mil pedazos,
- después recogerlos no será fácil -
tendrás que sucumbir a los mas oscuros deseos,
encerrar en una jaula la risa,
tirar las llaves al lago
y comer de las uvas de la ira y la rabia,
retorcida en jirones de pasión y violencia,
de gritos, gemidos, silencio, espasmos,
de semen, aire, curvas, carne,
y como un loco, muerto del hambre,
te comeré mordisco a mordisco
hasta dejarte solo los huesos
y apenas unos pocos recuerdos borrosos,
los que fuimos dejando olvidados
por cada rincon de nosotros
tras cada encuentro,
en cada mirada,
en cada sonrisa,
en cada caricia
y en cada beso,
resonando silenciosos contra el vacio...
Saul Pushkin
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