A ver si se entera también el PSOE: solo pedimos transparencia
Empiezo a sentirme cansado y
temo resultar cansino. Sinceramente no tenemos derecho a renunciar a la
transparencia. Es una simple e imprescindible cuestión de hábitos sin
los cuales no podemos ser una democracia. Una sociedad opaca es una
sociedad sumisa y democráticamente muerta. No tenemos elección. Y no
podemos cansarnos de exigir nuestros derechos.
Minero “disuadido” por la Policía.
Se ha demonizado cualquier
manifestación democrática, con la excepción del sufragio cada cuatro
años para elegir a nuestros representantes. Si los representantes no
están concernidos por el cumplimiento del programa electoral con el que
solicitaron el voto, ¿hay que esperar cuatro años para que los nuevos
elegidos vuelvan a hacer lo mismo?
La criminalización de las
manifestaciones y la brutalidad de algunos comportamientos policiales
intentan recluir a los ciudadanos en sus casas ante la televisión.
Mariano Rajoy espera que la selección española nos dé una satisfacción.
¿Es esa su única esperanzar? Un adormecimiento de los ciudadanos hasta
las próximas elecciones?
El bloqueo de la transparencia conduce a
la destrucción de la democracia. La obstrucción al derecho de
manifestación libre es una conducta autoritaria.
Bloquear la transparencia no es un
comportamiento exclusivo del PP. El PSOE ha conseguido gobernar de nuevo
en Andalucía: más de treinta años continuados en una especie de PRI
andaluz.
En sus negociaciones con Izquierda Unida
para que la coalición entrara en el gobierno, José Griñán aceptó la
creación de una comisión parlamentaria para investigar las
responsabilidades políticas del caso de los ERE fraudulentos. Un nuevo
truco: no comparecerán ni el exministro y expresidente de la Junta,
Manuel Chaves ni el propio Griñán ni ninguno de los que forman parte del
Gobierno andaluz. ¿Entonces, quienes van a comparecer? ¿Los chóferes y
los bedeles?
La resultante insoportable de esta
situación, creada cada vez que los partidos -todos y cada uno de los
partidos- se ven salpicados por casos de corrupción, es una política de
bloqueo con el juego de mayorías para impedir cualquier ejercicio de
transparencia.
Si José Griñan es imputado, ¿se puede
repetir el caso del ahora expresidente, Francisco Camps, que tuvo que
abandonar la presidencia de la Generalitat valenciana?
De Dívar no voy a decir nada nuevo. Los
hechos son tozudos y su conocimiento insoportable. El PP y, en parte,
también el PSOE, impiden su comparecencia en el Parlamento: no le
servirá de nada. Políticamente, Carlos Divar es un cadáver al que sólo
le queda el refugio de Marbella. A partir de ahora, tendrá que pagar sus
gastos porque su abandono de la presidencia del Consejo General del
Poder Judicial y del Tribunal Supremo es cuestión de días. No le sirve
la protección del Gobierno impidiendo que los diputados le interroguen
sobre conductas insoportables.
Entre todos se están cargando la democracia.
Sitio web:
No hay comentarios:
Publicar un comentario