¿Por qué las políticas de austeridad son profundamente erróneas?
Artículo publicado en SISTEMA DIGITAL, por Vicenç Navarro el 25 de mayo de 2012.
Este articulo señala los efectos
perniciosos de las políticas de austeridad, tanto económicos como
sociales. Compara las políticas seguidas por la administración Obama en
EEUU con las impuestas por la troika (Comisión Europea, Banco Central
Europeo y Fondo Monetario Internacional) y por el gobierno alemán, así
como el español, mostrando que las primeras (de estímulo económico) han
sido más eficaces en determinar un mayor crecimiento económico, que en
Europa.
Una de las explicaciones que se han dado
con mayor frecuencia a la crisis financiera actual que sufren los
países GIPSI (Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia) es la que
indica que los Gobiernos de tales países han gastado más de lo que
deberían haber gastado, endeudándose demasiado. De ahí la respuesta a la
crisis dada por la Troika -el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión
Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI)- así como por el
Consejo Europeo y el Gobierno alemán presidido por la canciller Angela
Merkel, exigiendo a los Gobiernos que reduzcan su déficits y su deuda
pública, medida fundamental para que los países recuperen su crecimiento
económico. Esta explicación ha alcanzado niveles de dogma en los
últimos años, dogma reproducido en la mayoría de los medios de mayor
difusión donde la sabiduría convencional se transmite. Dentro del mundo
económico, el mayor defensor de este dogma ha sido Fedea (Fundación de
Estudios de Economía Aplicada), fundación financiada por los mayores
bancos y mayores empresas del país.
El mayor problema que tiene tal
explicación es que la evidencia científica no la sustenta. Si hubiera
sido cierta, tendríamos que haber encontrado en todos estos países,
cuando la crisis se inició, déficits y deudas públicas elevadas, lo cual
no es cierto. En realidad, España, al inicio de la crisis, en 2007,
tenía un superávit en sus cuentas del Estado (+2.23% del PIB) y una
deuda pública del 36,2% del PIB, que estaba muy, muy por debajo del
límite permitido por el Pacto de Estabilidad (60%), y muy por debajo del
promedio de los países de la Eurozona. La deuda neta (es decir,
eliminando la deuda que el Estado se debe a sí mismo) era sólo un 26,7%.
No puede, por lo tanto, argumentarse que el Estado español se hubiera
endeudado demasiado. Una situación semejante aparece en Irlanda, donde
también había superávit (+0,1% del PIB) en las cuentas del Estado y una
deuda pública del 24,8% del PIB, por debajo del nivel máximo permitido
por el Pacto de Estabilidad (con una deuda neta del 11,1% del PIB).
Portugal sí que tenía un déficit público (-3,2% del PIB), pero era muy
cercano al nivel permitido por el Pacto de Estabilidad (-3%), y una
deuda pública, 68,3% del PIB, muy cercana al nivel permitido (60%). A
ninguno de estos tres países, España, Irlanda y Portugal, se les puede
atribuir la crisis a su excesivo endeudamiento público.
Italia tenía un déficit público
minúsculo (-1,5% del PIB) en 2007 y una deuda pública de 103,1% del PIB,
mayor de la permitida por el Pacto de Estabilidad. Grecia, sin embargo,
sí que tenía un déficit público elevado (-6,7% del PIB) y una deuda
pública también elevada (105% del PIB). Ahora bien, estas cifras eran
asumibles si se le hubiera permitido crecer económicamente. El
crecimiento económico es una manera de reducir el déficit y la deuda
pública, pues el crecimiento genera más recursos al Estado. Pero en
lugar de permitir que siguiera unas políticas expansivas de gasto
público, se le impusieron unas reducciones draconianas de tales gastos,
de manera que crearon una caída de tal crecimiento, cayendo en una gran
recesión. Como consecuencia, en Grecia el déficit público aumentó,
alcanzando un 10,6% del PIB en 2011. Y lo mismo ocurrió con su deuda
pública, que aumentó a un 160,8% del PIB (también en el 2011).
A la luz de estos datos es imposible
sostener que la causa de la enorme recesión, que tales países han estado
sufriendo, se deba a que los Estados se han endeudado demasiado. Sólo
Grecia y en parte Italia (debido a su elevada deuda pública) podrían
mostrarse como prueba de tal tesis. Ni a España, ni a Portugal ni a
Irlanda, se les puede acusar de tal comportamiento público. No es cierto
que el Estado fuera excesivamente prolijo y que el gasto se hubiera
descontrolado, tal como afirman, errónea o maliciosamente, los autores
neoliberales.
En realidad, han sido las políticas impuestas por la Troika, así como por el Consejo Europeo y por el Gobierno Merkel, con la ayuda, hasta hace poco, del Gobierno Sarkozy, las que han causado la recesión existente en estos países y en la Eurozona. Sus políticas de austeridad, con recortes del gasto público, incluyendo del gasto público social, así como su énfasis en disminuir los salarios (lo que llaman devaluación doméstica), han creado un descenso de la demanda, y con ello un descenso muy marcado del crecimiento económico. Como ha mostrado Mark Weisbrot, co-director del Center for Economic and Policy Research, hay una relación directa entre la austeridad seguida en un país y el descenso del crecimiento económico. A mayor austeridad, menor crecimiento (y con ello mayor crecimiento del déficit y de la deuda pública). Grecia ha sido el país al cual le han impuesto mayores recortes y donde ha habido un mayor descenso de su PIB. Una situación semejante ha ocurrido en España, Portugal, Irlanda e Italia. Los países nórdicos han sido los que han tenido menos recortes y han crecido más rápidamente.
En realidad, han sido las políticas impuestas por la Troika, así como por el Consejo Europeo y por el Gobierno Merkel, con la ayuda, hasta hace poco, del Gobierno Sarkozy, las que han causado la recesión existente en estos países y en la Eurozona. Sus políticas de austeridad, con recortes del gasto público, incluyendo del gasto público social, así como su énfasis en disminuir los salarios (lo que llaman devaluación doméstica), han creado un descenso de la demanda, y con ello un descenso muy marcado del crecimiento económico. Como ha mostrado Mark Weisbrot, co-director del Center for Economic and Policy Research, hay una relación directa entre la austeridad seguida en un país y el descenso del crecimiento económico. A mayor austeridad, menor crecimiento (y con ello mayor crecimiento del déficit y de la deuda pública). Grecia ha sido el país al cual le han impuesto mayores recortes y donde ha habido un mayor descenso de su PIB. Una situación semejante ha ocurrido en España, Portugal, Irlanda e Italia. Los países nórdicos han sido los que han tenido menos recortes y han crecido más rápidamente.
¿POR QUÉ EEUU ESTÁ CRECIENDO Y LA EUROZONA NO?
Y ahí está gran parte del problema. Las
políticas de austeridad han sido la mayor causa de la recesión, no sólo
en estos países sino en toda la Eurozona. Es ilustrativo en este sentido
comparar el estancamiento de tal zona monetaria con una recesión que
está afectando muy negativamente al bienestar de la población en la
mayoría de países, con la mayor recuperación que ha experimentado EEUU,
resultado de seguir distintas políticas publicas. En EEUU, resultado del
estallido de la burbuja inmobiliaria, la economía casi colapsó,
perdiendo nada menos que 1,5 trillones (1.500 billones) de dólares. La
Administración Obama aprobó un plan de estímulo económico aumentando el
gasto público 300 billones (una cantidad muy insuficiente para cubrir el
enorme agujero creado por aquel estallido, como bien han criticado
muchos autores como Joseph Stiglitz, Paul Krugman, Mark Weisbrot, Dean
Baker, y muchos otros) que se gastaron en crear empleo en los servicios
sanitarios y sociales públicos y a crear infraestructuras físicas en el
país.
El Gobierno federal, a través de su
Banco Central (el Federal Reserve Board), también redujo los intereses
bancarios de una manera muy acentuada, e inyectó 2,3 trillones de
dólares en la economía. Inyectar quiere decir que el Banco imprimió
dinero y con él compró deuda pública, ayudando así al Estado federal a
que dependiera menos de los préstamos de la banca privada (como ocurre
en la Eurozona). Hoy, los bonos públicos del Estado federal tienen los
intereses más bajos de todos los bonos públicos de la OCDE (el club de
países más ricos del mundo) mostrando la falacia de los autores
neoliberales que cuestionan la viabilidad de tal deuda pública
estadounidense.
El contraste con el comportamiento en la
Eurozona es enorme. En primer lugar, las políticas de estímulo han
brillado por su ausencia en la Eurozona. Sólo ahora el nuevo Presidente
de Francia, el señor François Hollande, ha pedido que se desarrolle una
política de estímulo. Pero incluso ahora, las cantidades citadas en sus
propuestas, 30.000 millones de euros, son dramáticamente insuficientes
para estimular las economías de la Eurozona en recesión, sobre todo
teniendo en cuenta que se mantienen –en tales propuestas- las políticas
de austeridad que han sido responsables de la recesión. Las políticas de
crecimiento complementan en tales propuestas, no sustituyen, a las
políticas de austeridad, lo cual es un profundo error.
La segunda gran diferencia es el
comportamiento del Banco Central Europeo, que ha impreso mucho menos
dinero que el FRB, y otra gran diferencia es que tal Banco ha prestado
dinero a la banca privada de los países de la Eurozona a intereses muy
bajos (1%), los cuales han comprado la deuda pública (los bonos públicos
del Estado) con un interés repercutido mucho más elevado (6% en el caso
de España), con lo cual la banca privada se ha beneficiado enormemente a
costa de los Estados. Es más, esta banca ha especulado con la deuda
pública, creando artificialmente la sensación de crisis a fin de que los
Estados se vean forzados a pagar intereses muy elevados.
Los resultados de este comportamiento
diferencial en las políticas fiscales y monetarias son claros. EEUU
salió de la crisis ya en 2009, dos años después de que se iniciara, con
un crecimiento anual del 2,4% del PIB. En los países de la Eurozona, el
crecimiento no ha alcanzado ni el 1,5% y con una previsión negativa para
el próximo año (-0.3%).
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