¡Atopámonos en tempo de eleccións!
Escóitanse voces dicindo que senten cansancio, indignación e que
desexan un cambio. Pero todas preguntan: ¿Como? ¿Pódese cambiar algo
exercendo o noso dereito ao voto?
É fundamental coñecer a lei electoral e como se reparten os escaños: ¿Para que serve o teu voto? ¿Qué é o voto en branco, o voto nulo e o voto válido?, ¿serve a abstención,? ¿é útil votar a un partido minoriatrio procurando o cambio?
Coa vontade de buscar unha resposta a estas cuestións convidámosvos a pasada noite do dia 8 de novembro a un programa adicado ao sistema electoral.
Nel comentamos a situación actual, o desexo e a necesidade urxente dun cambio verdadeiro e informamos sobre a lei electoral; para coñecer as regras do xogo e a situación de “trampa electoral” actual.
Como invitados estiveron con nós no estudio:
-Alfredo Losada [avogado e fundador de Itaca Software Libre]
-Filipe Diez [blogueiro de análise política]
É fundamental coñecer a lei electoral e como se reparten os escaños: ¿Para que serve o teu voto? ¿Qué é o voto en branco, o voto nulo e o voto válido?, ¿serve a abstención,? ¿é útil votar a un partido minoriatrio procurando o cambio?
Coa vontade de buscar unha resposta a estas cuestións convidámosvos a pasada noite do dia 8 de novembro a un programa adicado ao sistema electoral.
Nel comentamos a situación actual, o desexo e a necesidade urxente dun cambio verdadeiro e informamos sobre a lei electoral; para coñecer as regras do xogo e a situación de “trampa electoral” actual.
Como invitados estiveron con nós no estudio:
-Alfredo Losada [avogado e fundador de Itaca Software Libre]
-Filipe Diez [blogueiro de análise política]
-Alén de dous colaboradores habituais de CUAC FM, o sr Garou e Pablo.
O programa empeza cun noticiero alternativo sobre o cambio, e o especial “sistema electoral” está no minuto 5 e 45 segundos
(fe de erratas noticieiro: os compañeiros activistas detidos rumbo a Niza, non son de ATTAC)
(fe de erratas noticieiro: os compañeiros activistas detidos rumbo a Niza, non son de ATTAC)
¿Cómo funciona el sistema electoral español?
Analiza la situación y elige por ti mismx:
1. La abstención es
un modo de queja que decide no participar por no apoyar no sólo a
ninguna candidatura, sino tampoco al propio sistema. Podría tener mucha
repercusión, puesto que una alta abstención arrebataría la “legitimidad”
del partido electo para gobernar por carecer de “representatividad”.
2. El voto nulo
es un voto no válido que no contabiliza. De esta manera, no cuentan en
el total de votos, pero al contrario que la abstención, sí muestra la
intención de querer ejercer el derecho a voto. Su ambigüedad está en que
se mezclan tanto los que reflejan una queja intencional con respecto a
la oferta electoral como los que son nulos por equivocación del votante.
3. El voto en blanco
es también un voto válido que no contabiliza, pues en el reparto de
escaños no se dejan X vacíos en proporción a este número de votos. El
que lo utiliza busca expresar su disconformidad con la “oferta
electoral” concreta. El problema que conllevan es que, en el recuento,
perjudican a las minorías, pues eleva el 3% sobre el “total de votos”
necesario para aspirar a escaño. A más votos de este tipo, más alto 3%
y, por tanto, menos minoritarios tienen la posibilidad de aspirar al
reparto de escaños.
4. Voto a minoritarios:
dado nuestro sistema electoral, basado en el sistema D’Hondt de
recuento, en una circunscripción de voto provincial y en ese 3% de los
que ya se ha hablado, si no se vota masivamente al mismo minoritario en
la misma provincia, hay poco que hacer.
La propuesta alternativa a una reforma de la ley electoral podría ser:
1. Circunscripción estatal del voto:
que los votos dirigidos a un partido cuenten a nivel nacional, y no
provincial. De esta manera, se estabiliza el sistema no favoreciendo tan
exageradamente a partidos locales y mayoritarios.
2. Eliminar el porcentaje mínimo de votos necesario: refleja una cifra totalmente aleatoria, cerrando las puertas a la pluralidad política.
3. Reparto de escaños por sistemas de “resto mayor”
(http://cort.as/0bQb): existen métodos alternativos al sistema D’Hondt
que resultan más proporcionales, y que están siendo aplicados en otros
países (no es sólo “teoría”), como el cociente Droop
(http://cort.as/0bQd), el cociente Hare (http://cort.as/0bQe) o el
Imperiali (http://cort.as/0bQf).
4. Voto a listas abiertas,
de manera que se reste poder al partido político, siendo el propio
ciudadano el que elige al presidente y a los congresistas, al estilo de
como actualmente se hace en las elecciones del senado.
¿Qué hacemos entonces?
Parece
que quedan pocas opciones para producir el cambio: o se consigue
cambiar el voto de 21 millones de personas que votaron a los partidos
mayoritarios (PSOE-PP) en 2008, o se apuesta por cambiar la ley electoral.
La reforma de la Ley electoral
Según
el artículo 87 de la Constitución, la iniciativa legislativa
corresponde al Gobierno, al Congreso y al Senado. En este sentido, la
opinión de nuestros partidos políticos mayoritarios y
autonómicos/nacionalistas es clara: “El sistema ha dado estabilidad y ha garantizado la gobernabilidad y el pluralismo político” (el Congreso cierra así el debate de la reforma electoral en 2010: http://cort.as/0bGz).
Para
reformar la ley, por tanto, sólo queda la iniciativa ciudadana. El
apartado 3 del artículo 87 de la Constitución dicta y defiende la
posibilidad de una “iniciativa legislativa popular“. Dicho claramente: las famosas recogidas de firmas.
En esa ley quedan establecidas las condiciones de dichas recogidas de
firmas: se deben conseguir un mínimo de 500.000 firmas en 9 meses a
partir de la presentación del proyecto ante la Mesa del Congreso de los
Diputados y hasta su aprobación.
La
iniciativa legislativa popular conllevaría la presentación del proyecto
de reforma directamente a votación en Congreso y Senado. Sin embargo,
una vez llevado a votación, bastaría que los partidos mayoritarios
votaran en contra para volver a bloquear el intento ciudadano. Sólo una
recogida de firmas muy masiva podría hacerles dudar ante el miedo de
perder a muchos votantes.
"Sin
embargo, ahora viene la gran noticia: una ILP no sirve para cambiar
leyes orgánicas. Y, qué casualidad, nuestra ley electoral es “orgánica”:
Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General. Así
que esta medida tampoco serviría de nada".

No hay comentarios:
Publicar un comentario